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Análisis de Far Cry 6: Guerrilla sin ambición revolucionaria

Análisis de Far Cry 6: Guerrilla sin ambición revolucionaria

Far Cry 6 llegará a Xbox, PlayStation y PC con una propuesta continuista que mejora con mucho la última entrega y encantará a los jugadores habituales de la saga. Sin embargo, se queda a medio camino debido a una serie de decisiones con las que quiso agradar a todo el mundo.

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Aunque ya no estemos en época de vacaciones, desde hace tiempo tenemos reservado nuestro viaje a un paraíso tropical. Far Cry 6 llega a sistemas Xbox, PlayStation y PC para ofrecernos una nueva aventura con todas las señas de identidad de la saga. Una franquicia que cambió los juegos de mundo abierto y cosechó su mayor éxito cuando aquella tercera entrega se convirtió en uno de los grandes títulos de hace dos generaciones.

No todos los Far Cry que se lanzaron desde entonces supieron estar a la altura que había fijado el gran referente, y tras una quinta entrega algo decepcionante a Ubisoft le tocaba echar el resto. La desarrolladora ha cumplido con creces ofreciendo una experiencia superior en todos los sentidos. Sin embargo, también arrastra algunos de los defectos que parecen haberse enquistado en el ADN de una compañía que por miedo al fracaso no es capaz de conseguir un éxito rotundo.

El camino de Far Cry 6

Far Cry 6 se desarrolla en la Isla de Yara. Un paraíso tropical ficticio a pocos kilómetros de Estados Unidos gobernado por Antón Castillo, dictador impasible que promete devolver al país una gloria pasada que no necesariamente tuvo que existir. Sin embargo, la opresión da lugar al nacimiento de grupos guerrilleros y entre ellos se encuentra Libertad. Una milicia en la que acabamos metidos hasta el fondo tras un intento de cruzar las pocas millas que separan el país de Miami que termina realmente mal.

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Desde entonces comenzaremos a desarrollar nuestra propia aventura de liberación para regresar a la Isla de Yara tras un naufragio y acabar con varios lugartenientes repartidos en tres zonas para recabar apoyos populares que nos permitan contar con las fuerzas suficientes. Liberando campamentos, cumpliendo misiones principales y encontrando tesoros por el camino; la fórmula no podría ser más similar a la desplegada en esa misma última entrega que hemos catalogado como algo decepcionante.

La falta de innovación a ese respecto no es necesariamente negativa. El bucle jugable de Far Cry es absurdamente divertido y el juego rompe la cuarta pared burlándose de que estamos haciendo lo mismo que en la última entrega porque sabe que nos lo pasaremos bien mientras llevamos a cabo las tareas. Es verdad que no me emocioné tanto al acabar con el duodécimo cañón antiaéreo, pero también es cierto que fui a por él porque quería cuando no necesitaba en absoluto controlar esa zona del mapa ni me interesaban sus recompensas.

Lo de siempre pero mejorado es un argumento más que de peso para disfrutar del juego. Volvemos a tener disponible un minimapa cuya ausencia fue incomprensible y disponemos de nuevas alternativas jugables para dar algo más de variabilidad al ya anticuado sistema de habilidades, sustituido en Far Cry 6 por una serie de prendas que nos ofrecen diferentes mejoras. Hay cascos que aumentan nuestras resistencias, botas para mejorar la velocidad y también objetos de equipo más disparatados que nos permiten conseguir mejoras algo más inesperadas.

¿Qué significa la Guerrilla?

Aunque Far Cry nos propone el bucle jugable de siempre, ese nunca será un problema

El gran cambio de Far Cry 6 es, sin embargo, su escenario. Aunque decir que el entorno juega un papel protagonista es uno de los clichés más grandes con los que podemos rellenar las palabras de un análisis, en esta ocasión no hay que tener miedo a expresar la idea. Yara es una metáfora muy poco discreta de cuba que trata de representar algunos de los elementos más importantes de la isla y aprovecharlo para hacernos sentir como una especie de Fidel Castro posmoderno que trata de luchar contra un sistema político que horrorizaría al mismísimo Augusto Pinochet.

La actuación de los personajes y la disposición del mapa sirven a un fin más allá de ofrecer una ambientación agradable para liarnos a tiros con los enemigos. Las zonas rurales cuentan con senderos alternativos a los que rara vez llegan grandes patrullas de soldados debido a su difícil acceso. Una sensación que todavía es más potente al encontrar que la mayor parte de los objetivos cuentan con diferentes particularidades geográficas que podremos utilizar en nuestro beneficio.

Las premisas jugables no se esconden y a lo largo de toda la experiencia es imposible dejar de pensar en uno de los grandes discursos de Fidel Castro sobre el significado de la Guerrilla. Él la definía como “el empleo de los recursos del terreno y sobre todo el empleo de los recursos sociales de un pueblo para superar las ventajas que un enemigo posee en recursos técnicos y en recursos de tipo económico”. De eso, exactamente es de lo que trata Far Cry 6.

El juego rinde a un nivel espectacular en cuantro a gráficos y apartado artístico

El juego lo deja claro con las ya mencionadas prendas de ropa que nos ofrecen ventajas, pero también nos daremos cuenta cuando tratemos de personalizar un arma con artilugios de poco valor o utilicemos alguno de los ingenios desarrollado por uno de los personajes. Disparar una especie de escopeta que lanza discos a ritmo de macarena puede no parecer demasiado serio (y no lo es), pero la creación de este tipo de enseres pretende hacer de la necesidad virtud para superar el resto de desventajas.

Tampoco hubiera venido mal en las largas noches revolucionarias en Sierra Maestra contar con el Supremo. Una especie de mochila que nos permite disparar cohetes, lanzar anillos de fuego a nuestro alrededor o crear un pulso electromagnético para robar tanques. Tecnología precaria pero útil que en este caso se encuentra entre las grandes innovaciones del juego y nos permite ir variando estrategias aportándole un punto extra en variabilidad a una experiencia naturalmente repetitiva.

Puede que hasta sin saberlo, Far Cry 6 nos da una demostración práctica de diferentes doctrinas tanto revolucionarias como represivas. Podemos interpretar la idea de que las ciudades se han convertido en uno de los elementos contrarrevolucionarios más poderosos debido a su organización o el ancho de las calles que permite pasar a los tanques sin que se puedan formar barricadas. Una doctrina napoleónica que en otro momento del juego deja paso a la utilización de la represión como arma para avivar la llama revolucionaria.

Far Cry 6 supera a sus predecesores en (casi) todo

Los opresores y el pueblo

Ubisoft ha insistido demasiado en ser Ubisoft. Las consecuencias positivas son innegables. Tenemos un juego lleno de contenido que ofrece una diversión genuina y nos dará varias decenas de horas de diversión si nos gusta completar todas las misiones secundarias. Sin embargo, la contraparte negativa de los últimos juegos de la desarrolladora está más presente que nunca y empieza a pasarle factura su ansia de querer agradar a todo el mundo.

Far Cry 6 nos propone luchar por valores universalmente aceptados como las elecciones libres o la eliminación de la esclavitud para tratar de que no nos molestemos demasiado. Tampoco se han esforzado en crear demasiados conflictos revolucionarios dentro de la propia guerrilla y Antón Castillo tiene tan poco parecido con cualquier líder político que podemos elegir contra quien estamos luchando.

Quizás si tengan razón desde Ubisoft en que no hacen juegos políticos si tenemos en cuenta que a excepción de los cambios a la hora de integrar una mayor diversidad de personajes no existe compromiso con causa alguna. Una situación que solo podemos lamentar en un mundo que acaba de recibir un Tales of Arise que con una premisa mucho más sencilla fue capaz de dejar mensajes mucho más trascendentes y que realmente podían calar en los jugadores.

Aunque hay aliados adorable, no siempre están a la altura

Es una lástima porque esta situación se suma a algún que otro bug ocasional y las imperfecciones de la inteligencia artificial aliada o enemiga para dejar en bueno lo que podría haber sido un producto redondo. Far Cry 6 expresa ideas interesantes y es sin duda un título recomendado. Te gustará sin ser tu juego favorito, y es una verdadera lástima: aquí había argumentos de sobra para hacer el mejor Far Cry de todos los tiempos.

80

Ubisoft se queda a medio camino por querer agradar a todo el mundo con un Far Cry 6 que pedía a gritos decisiones mucho más arriesgadas. Cumple con nota en la mayor parte de las decisiones jugables, pero ni el argumento ni su gran villano está a la altura de lo que esperabamos de una gran aventura revolucionaria. Un juego que te gustará sin encantarte y que echa por tierra los mimbres que podían haberlo convertido en el mejor Far Cry de la historia.

Una evolución suficiente
El supremo
Yara
El resultado es muy divertido
Tiene demasiado miedo a ser incorrecto
Algunos bugs ocasionales
La inteligencia artificial de compañeros y enemigos

Ficha Técnica

  • Título: Far Cry 6
  • Desarrolla: Ubisoft
  • Distribuye: Ubisoft
  • Idioma: Voces y textos en castellano
  • Fecha de lanzamiento: 7 de octubre de 2021
  • Plataformas: PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S y PC
  • Precio: 59,99 €

Análisis realizado en la versión de PC. Sin problemas de rendimiento a lo largo de todo el juego (apenas en un par de ocasiones bajamos de 60 FPS a 1080p) con un equipo que contaba los siguientes componentes clave:

  • Procesador: AMD Ryzen 7 2700X
  • Tarjeta Gráfica: Nvidia GeForce RTX 2070
  • Memoria RAM: 16 GB
Comentario
Bruno Ouviña
GalleGutsito  - Editor

Apasionado de los pequeños detalles y obseso de la estadística, comencé con el League of Legends competitivo en 2013 - "Someday I'll be living in a big old city"

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