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Análisis de Immortals: Fenyx Rising - Mucho más que un zelda de la mitología griega

Análisis de Immortals: Fenyx Rising - Mucho más que un zelda de la mitología griega

La mitología griega es el marco incomparable para este sandbox único y con un carácter marcadamente cómico que resulta ser una de las sorpresas del año, a pesar de tener ciertos matices 'Zeldescos' que Ubisoft ha sabido refinar y hacer suyos de una manera encomiable.

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Gods & Monsters fue una de las sorpresas agradables del E3 2018. Una nueva IP de Ubisoft que mezclaba la estética de Zelda: Breath of the Wild, con la mitología griega. Sonaba interesante, pero durante demasiado tiempo el proyecto pareció caer en el olvido, hasta el punto de que alguno se plantearon "¿Va a salir algún día?".

La respuesta, evidentemente, es sí, ya que aquel juego, ahora renombrado por Immortals: Fenyx Rising, está listo para deleitarnos con su original propuesta de mundo abierto, elementos de Breath of the Wild y una profundidad de combate y señas de identidad propias, a pesar de beber de varias fuentes de inspiración. El caso, y empezamos casi con nuestras conclusiones, es que nos ha gustado y sorprendido a partes iguales, y si sigues leyendo descubrirás por qué.

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Las raíces en la mitología griega

En esta producción de Ubisoft todo gira en torno a la mitología griega, y como Fenyx, una pobre marinera (o marinero, ya que puedes personalizar al protagonista) a la deriva que llega a una isla dominada por un tirano ultra poderoso que promete acabar con el mundo, nos tocará seguir a rajatabla el camino del héroe. De esta forma, la base es simple: hay un 'Ganondorf' que ha vencido a los dioses y somos la última esperanza de Zeus. Tocará recorrer una amplia isla completamente abierta, descubriendo el mapa poco a poco, y liberando a los dioses, mientras ganamos poder y habilidades para enfrentarnos al malo de turno.

Zeus y Prometeo hacen las veces de narradores de la historia, con continuos chistes, puyas y chascarrillos entre ellos. La mayoría giran en torno a la mitología griega, y la crueldad de la misma, pero no necesitas ser un profesor de historia antigua para pillar las coñas y referencias. Es decir Immortals: Fenyx Rising es un juego basado en la historia, y hasta hay momentos en que sentirás que te la están metiendo a la fuerza, con constantes historias que incluso llegarán a ser excesivas, pero preside la producción un tono jocoso que lo hace mucho más ameno y amable.

Es más, la historia del juego, los constantes diálogos de fondo y casi toda la narrativa del juego pasan a un plano secundario ante la importancia de la jugabilidad. Aquí encontraremos un juego en mundo abierto con mucha libertad, hasta el punto de que podrás ir a por el malo final nada más empezar, si así lo deseas. Esta posibilidad, que te recordará a Breath of the Wild, es uno de los pocos puntos en común que hay en la narrativa a partir de aquí, ya que la historia es mucho más guiada, aunque sigamos pudiendo elegir qué hacer en casi cualquier momento. Esto se traduce en que hay misiones, muchas misiones, muy concretas y cerradas.No necesitarás volverte loco y explorar el mundo de juego para saber dónde está tu objetivo, ya que se te marca, y cada misión tiene su propio principio y final, con Zeus y Prometeo acompañándote con sus diatribas.

Jugabilidad

En todo esto que te hemos contado sobre la historia de Immortals: Fenyx Rising habrás visto 'retazos' de Breath of the Wild aquí y allá. Que si mundo abierto, que sí varias zonas que explorar, que haya una 'meseta' inicial (aunque esto te lo acabamos de decir)... Pero los parecidos van más allá, y tocan el sistema de combos, la posibilidad de domar distintas monturas, la 'cocina', que Fenyx se canse al escalar, nadar o usar habilidades especiales... Todo eso está ahí, y lo cierto es que sirve como base sobre la que añadir ingredientes (o quitarlos).

Es más, Immortals: Fenyx Rising a veces se siente como si fuera un Zelda: Breath of the Wild con lo más complicado algo simplificado, pero potenciando otras áreas bien distintas. Por ejemplo, aquí el combate es mucho más importante, y vamos desbloqueando nuevos golpes y habilidades constantemente, a medida que recolectamos recursos en el mundo abierto. De la misma manera, también se busca ofrecer un mayor crecimiento de personaje, con mejoras de estadísticas constantes, nuevos golpes, etc... y algo menos de looteo, al reducir el número de objetos posibles que encontramos y hacer que no se rompan con el uso.

Y lo cierto es que la mezcla funciona a las mil maravillas. La progresión del personaje engancha, y casi sin darnos cuenta estaremos haciendo mil y una cosas nuevas que antes parecían imposibles, sobrevolando el mundo abierto o incluso peleando contra criaturas cada vez más grandes. El sistema de combate, a su vez es sencillo y divertido, pero no demasiado profundo. De hecho, pronto tendrás la sensación de haberte vuelto demasiado poderoso para ciertas partes del mundo, lo que hará que no sientas el peligro de enfrentarte a las increíbles criaturas que pueblan la isla 'protagonista' de Immortals: Fenyx Rising. Sin embargo para entonces ya habrás superado las 20 horas de juego, de las más de 40 que puede llegar a durar), y estarás a tope con la fórmula de mundo abierto lleno a rebosar del juego de Ubisoft.

Y si necesitas más pistas de cómo se juega a este título, es simple: recorrerás un mundo repleto de localizaciones que visitar y objetos que recoger, con montones de enemigos y un combate directo sin demasiados combos, pero con combinaciones de habilidades y de envites en tierra y en el aire. A esto solo faltaría sumar los encuentros con jefes finales, y numerosos puzles, para acabar haciéndote una idea más fiel de la propuesta de Ubisoft. La única pega es que a pesar del crecimiento del personaje, a partir de cierto punto comenzarás a sentir que estás repitiendo lo mismo, con algo más de dificultad, tan solo, lo que hará que la acción pierda algo de interés.

Mundo abierto

La isla de Immortals: Fenyx Rising es amplia y variada, al ofrecer distintos entornos siempre dentro del estilo cartoon. En ese sentido no hay muchas pegas que ponerle, y el diseño del mundo es bastante satisfactorio. Si bien, puede achacarse al juego que no hay demasiados tipos de enemigos, lo que hace los combates algo menos interesantes conforme pasa el tiempo, siendo este síndrome de pérdida de interés el mayor 'pero' para el título de Ubisoft.

Y es que hay montones de cosas que podemos hacer, buscar y encontrar en el mundo, pero son los mismos durante toda la aventura. Es cierto que los puzles varían, pero los frescos de 4 piezas siguen siendo eso, por mucho que hayas tenido que resolver otros dos puzles antes, por ejemplo. Hacer una lista de las cosas que puedes encontrar y hacer en la isla es complicado, porque son muchas. Por un lado está la ambrosía, que te permitirá hacer crecer tu vida. Por otro están los rayos de Zeus, que te permitirán ampliar resistencia, y encontrarás en las cámaras que sazonan el mundo, y que son instancias separadas que proponen retos alrededor de las habilidades del personaje, combates y puzles (¿Os suena a Zelda una vez más?).

A esto se suman los retos de frescos, las liras divinas, Las constelaciones míticas, los cofres épicos, los desafíos de Odiseo, los cofres nocturnos (porque podrás hacer que pase del día a la noche)... Un suma y sigue que hace que cada dos pasos encuentres algo interesante que hacer, sobre todo mientras dura la novedad de cada actividad. Es cierto que echamos de menos algún punto más de viaje rápido, pero tampoco es que se tarde demasiado en moverse por la isla, por lo que nos podemos dar con un canto en los dientes con la propuesta.

La simplicidad más compleja

A lo largo de este análisis hemos dicho en repetidas ocasiones que Immortals: Fenyx Rising utiliza elementos claves de Breath of the Wild, y los hace suyos, simplificándolos y añadiendo nuevas mecánicas. Sin embargo, para ser justos hay que dejar bien claro que el título de Ubisoft sabe mantener en todo momento su entidad propia. Por un lado están los narradores y sus chascarrillos. Por otro el combate omnipresente y mucho más activo. Y eso sin olvidarnos el mundo repleto de cosas que hacer, los montones de puzles y secretos que esconde (con montones de misiones escondidas de lo más interesante). No pasará demasiado sin que pienses "Anda, como en el Zelda", pero en el mejor sentido. Lo cierto es que el mundo de juego es tan colorido y variado que nos ha resultado incluso más interesante que el de Watch Dogs Legion o AC Valhalla, los otros títulos del género de la propia Ubisoft.

Colorines Cartoon y más allá

El estilo visual de Immortals: Fenyx Rising es muy llamativo, con gráficos cartoon y mucho colorín. No es precisamente un título exigente en el plano técnico de base (y por eso el juego se ve y funciona fenomenal en Nintendo Switch), pero mejora a pasos agigantados a medida que nuestra máquina también lo hace. En el paso hacia PS5 y Xbox Series X se gana distancia de dibujado, efectos de partículas, mayor detalle en las texturas y escenarios, más definición y tasa de frames por segundo (Y de hecho hay dos modos de visualización en las consolas de última generación)... Esto no evita que haya momentos en que se observen los orígenes más humildes del juego con texturas que de cerca quedan feotas, o personajes entre poco y nada exclusivos. Sin embargo, la mayor parte del tiempo estaremos ante una suerte de pintura impresionista con bellísimos parajes y escenarios únicos y singulares.

En el apartado sonoro todo el protagonismo es del doblaje al castellano, con constantes diálogos entre Zeus, Prometeo y otros dioses del Panteón Olímpico. Sin embargo, en ocasiones son un poco más cansino de lo que deberían, y quizás las historias que nos cuentan algo enrevesadas. Sin embargo el tono jocoso preside y hace que la narración tenga un color único y distintivo. Además, como cada localización tiene su propia historia no hay demasiada repetición. Sin embargo, no ocurre lo mismo con los comentarios de Tifón, nuestro enemigo, que se acaban repitiendo demasiado, por mucho que parafrasee a Rocío Jurado en algunos momentos.

La banda sonora también sufre del mismo síndrome que el resto de la producción, al empezar deleitando, pero decaer y repetirse conforme pasan las horas de juego. Quizás es que Ubisoft ha pecado de ser demasiado ambiciosa con este proyecto, pero no ha tenido el tiempo o el presupuesto necesario para darle ese extra de variedad que le habría convertido en un juego obligatorio para estas navidades.

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Immortals: Fenyx Rising es divertido, variado y está muy bien realizado... O al menos eso pensarás durante sus 20 primeras horas. Sin embargo no consigue evolucionar en ciertos aspectos, a pesar de los intentos del juego por renovar su bucle jugable de exploración y combates. Y aún con eso, su mundo sigue atrayendo y seguirás jugando y descubriendo sus misterios. Una sensación que, por ejemplo no tuvimos con Watch Dogs Legion. Nos lo hemos pasado como auténticos niños pequeños explorando los misterios de la mitología griega.

Su mundo de juego.
Amplisima variedad de tareas secundarias y secretos.
Toma cosas de Breath of the Wild, pero aún así es único.
Las habilidades del/la protagonista.
En general decae tras un buen puñado de horas, antes de poder completar todo lo que ofrece.
Técnicamente no es la repanocha, aunque no desentona y se adapta a cada máquina.

La ficha completa:

  • Título: Immortals: Fenyx Rising
  • Desarrolla: Ubisoft
  • Plataformas: PC, PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X, Nintendo Switch, Stadia
  • Fecha de lanzamiento: 3 de diciembre de 2020
  • Precio: PC y Switch - 59.99€, Xbox y PlayStation - 69.99€
Comentario
Juan García
Xcast

En el lugar indicado, en el momento correcto...

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