El contenido se mostrará tras un breve anuncio
MGG / Últimas Críticas de juegos /

Análisis de Life is Strange: True Colors - El poder de comportarse como seres humanos

Análisis de Life is Strange: True Colors - El poder de comportarse como seres humanos

La nueva entrega de la saga nos quiere hacer ver que todos podemos tener el poder de la empatía sin necesidad de poderes. Solo hay que querer y dejar de ser un poco egoístas.

75
El contenido se mostrará tras un breve anuncio

Tengo sensaciones encontradas tras haber completado Life is Strange: True Colors. Por un lado, el juego de Deck 9 Studios ha sabido transmitirme grandes sentimientos gracias al carisma, al poder empático y a la construcción de la gran mayoría de sus personajes. Por otro, es un juego muy torpe a la hora de aprovechar su concepción y la escritura no de su protagonista en sí, sino del desarrollo de la misma. Quizás esté equivocado, pero no me ha acabado de encajar.

Es algo difícil de explicar así que voy a intentarlo. Pero, primero, un breve repaso a lo que nos vamos a encontrar. Life is Strange True Colors es el cuarto juego de la saga -contando la expansión Before the Storm- y añade cambios muy interesantes. Su primera entrega innovó en muchos aspectos, en cuanto a forma de expresión artística y a impulsar los juegos desarrollados de forma episódica. Aquí desaparece esto último y podremos disfrutar la aventura de principio a fin, lo que ayuda a la inmersión aunque pierdan algo de fuerza los cliffhangers.

El contenido se mostrará tras un breve anuncio

Cada juego de la licencia cuenta una historia independiente y, en esta ocasión, se centra en Alex Chen, una joven que ha pasado su infancia en centros de menores y que ocho años después se reúne con su hermano Gabe en Haven Springs, un tranquilo y bonito pueblo minero. Pero, como la fortuna no es una especial aliada a la protagonista, al día siguiente de llegar al lugar su hermano muere en extrañad circunstancias, y toca investigar qué es lo que realmente ha pasado, ya que nada cuadra.

Como siempre, hay un elemento sobrenatural en la saga. Si Max podía retroceder el tiempo y Daniel podía mover objetos con fuerza, ahora, Álex tiene un curioso don, que no es otro que el de sentir las emociones de los que tiene alrededor, para saber lo que piensan. Es en este aspecto y en todo lo que deriva a su alrededor donde creo que el juego tiene sus mayores problemas.

Lo primero es que Alex Chen tiene un carisma desbordante. Y es amable, abierta y divertida. Eso es genial, pero descuadra un poco con su historia. El juego comienza sin saber mucho sobre su pasado ni personalidad, más allá de que su adolescencia la ha pasado en un centro de menores, y es algo que le ha afectado psicológicamente, con depresión y ansiedad. Además, está el uso de su poder, que ella cataloga como una maldición. Y no ayuda para que la sociedad no la catalogue como un "bicho raro".

Con todo esto, lo normal sería que fuera una persona introvertida, con dificultades para abrirse al resto. También que cualquier cosa le afecte mentalmente. Pero, tras una infancia difícil y después de perder a su hermano al día siguiente de volver a verlo después de ocho años, demuestra una entereza que nos descuadra. Una fortaleza mental digna de admirar, pero que contrasta con todos los antecedentes sobre ella que nos han ido poniendo en pistas, como un bote de Alprazolam o numerosos informes médicos. Al final, es ella la que tira del carro del resto de ciudadanos de Haven Springs.

Al principio, también cuenta que teme usar su poder porque, si una persona siente algo con mucha fuerza, ella lo siente como propio. Es una mecánica interesante, pero se evapora como un azucarillo. En un momento del primer capítulo la usamos para rescatar a un adolescente que se ha quedado atrapado. Sentimos su temor ante la situación y ante un monstruo imaginario que le persigue. Pero nada similar se repite en todo el juego. Es más, Álex usa su poder constantemente, no solo para resolver algunas situaciones narrativas, sino también para ayudar a los demás, quedando ella en un segundo plano.

El capítulo final, sin entrar en detalles, trata de explicar un poco todo lo demás y poner algo más en contexto todo el pasado de Álex, pero lo hacen intentando encajar esa pieza del puzle a la fuerza, dándole palmadas para que entre sí o sí. Y es lo que me ha sacado un poco de la historia. Eso, y que el sistema de decisiones parece muy banal, y prácticamente te guía a un solo camino, al de la historia que quieren contar. Nadie en su sano juicio escogería según qué respuestas; algo que se comprueba en los porcentajes que vemos entre capítulos.

Porque, leyendo todo esto puede parecer que el nuevo Life is Strange no me ha gustado. Y tampoco quiero dejar esa sensación, porque no es cierto. He de reconocerle un mérito que no todos consiguen y es que, pese a sus defectos, me he metido en la historia y he conseguido emocionarme y esbozar una sonrisa en algunos de esos momentos mágicos que tienen el sello de la saga. Ya sea en momentos musicales inspiracionales o en una mirada de complicidad entre algunos personajes, haciendo alguna tontería adorable.

El reparto cuenta con miembros de excepción como Steph o Ryan, quienes son los grandes aliados de Álex. Pero se coge cariño a todos los personajes como Riley, Jed o Ethan, con quien vivimos un capítulo completo que es todo un homenaje a los juegos de rol que resulta inspirador y divertido. Eso sí, se ha hablado de que el juego tiene "mundo abierto", y tampoco lo definiría así. Ya que se limita a recorrernos una sola calle con la posibilidad de hacer alguna que otra tarea secundaria aprovechando el poder de la protagonista.

La banda sonora vuelve a jugar un papel importante, con temas inolvidables de Radiohead, Kings of Leon o Dido, entre otros. En cuanto al apartado visual, el nuevo motor gráfico aprovecha algunas bondades de los sistemas de nueva generación aunque, lo que más me ha cautivado ha sido el poder de las miradas de sus personajes y la capacidad de entender lo que quieren o sienten solo echando un vistazo a sus pupilas. Es una de esas cosas donde Life is Strange: True Colors se gana nuestro corazón. Al fin y al cabo es con lo que hay que quedarse.

75

Life is Strange: True Colors no es un juego perfecto y es difícil compararlo con sus anteriores, ya que cada uno es especial y tiene un enfoque totalmente diferente. Sí que se puede catalogar como el más maduro de la saga, aunque tiene algún que otro problema a la hora de tratar el factor psicológico que rodea a la protagonista. Eso o quizás hemos sido nosotros los que no hemos sido capaces de captar su mensaje de la forma en la que querían sus creadores. A pesar de ello, es una obra cautivadora con personajes sensacionales y es capaz de crear una química y una atmósfera que pocos consiguen. De esas que esbozan una sonrisa en tu rostro o sacan una lágrima en los momentos más desgarradores.

El carisma de todo el reparto de personajes y lo que transmiten
El poder de la banda sonora, una vez más
Tiene una capacidad desbordante para transmitir sensaciones
La escritura de su historia y concepto no acaba de encajar con el trasfondo
Su prometida libertad prácticamente no existe
Su sistema de decisiones prácticamente te guía por un solo camino

Ficha técnica

  • Título: Life is Strange: True Colors
  • Desarrolla: Deck 9
  • Distribuye: Koch Media
  • Idioma: Voces en inglés y textos en español
  • Fecha de lanzamiento: 10 de septiembre de 2021
  • Plataformas: PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S, PC y Stadia. Nintendo Switch próximamente.
  • Precio: 59,99 €
Comentario
José L. Ortega
José L. Ortega  - Editor

La mitad de lo que conocemos es mentira; la otra mitad, una mentira bien construida.

Artículos

recomendados

El contenido se mostrará tras un breve anuncio