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Análisis de Catherine: Full Body para Nintendo Switch - La Switch se nos hace mayor

Análisis de Catherine: Full Body para Nintendo Switch - La Switch se nos hace mayor

Catherine llega a Nintendo Switch con sus locos puzles y su propuesta narrativa adulta, para demostrar que en el híbrida de Nintendo también tienen cabida los juegos para los más talluditos.

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Nunca es tarde para volver a oír hablar de Vincent Brooks. El joven treintañero que nos ha acompañado a través de mil y una pesadilla, desembarca finalmente en la híbrida de Nintendo. Desde el lanzamiento del original Catherine hace algo más de 9 años, la obra de Studio Zero (Atlus) ha cosechado infinidad de buenas críticas.

Su estética marca de la casa y su tono mucho más adulto era algo que muchos amantes del RPG estaban buscando desde hacía tiempo. Visto en perspectiva Catherine es parte de ese rotundo éxito que la saga Persona se ha labrado en la última década, y entender esta franquicia ayuda a tener una visión más redonda y completa de qué es y que ha supuesto Catherine.

Ya en el reciente 2019 recibimos la versión definitiva del juego, Catherine: Full Body. En esencia Full Body respetaba la historia original y la ampliaba con la incorporación de Rin, así como la expansión de modos de juego y opciones. Esta versión remasterizada vería la luz tanto en PlayStation 4 como PS Vita exclusivamente.

Hasta hoy. Catherine: Full Body aterriza en Nintendo Switch, cómo un paladín más en esa máxima de los de Kyoto en ampliar su base jugable y dotar a la Switch con un catálogo que tanto mira a futuro como ha pasado.

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¿Pero qué elementos singulares definen a este Catherine: Full Body? El primer elemento que destaca es su propuesta adulta. Encarnamos al joven Vincent Brooks con sus 32 años de inmadurez. La edad le empieza a pesar como una losa y más cuando su pareja, Katherine, empieza a hablar sobre boda. Vincent es un tipo sencillo. Le gusta salir con sus amigos, tomar unas cervezas, jugar unas partidas en la recreativa del bar y sentirse ese eterno Peter Pan. Sin embargo, la cosa se tuerce cuando aparece la seductora Catherine en su vida. Sin saber muy bien como ha pasado, Vincent se despertará a la mañana siguiente, en su cama, acompañado de Catherine -la que no es su novia-.

Nosotros seremos parte activa en este entramado de emociones, culpabilidad y red de mentiras. Podremos influenciar a lo largo del juego en varias respuestas que harán variar el medidor de bondad, algo que en determinados momentos del juego afectará a los acontecimientos y los diferentes 13 finales que podemos llegar a disfrutar. Para más inri, en Catherine: Full Body contamos con una tercera persona, Rin -correcto, Ca-the-RINe-. Su inocencia y amnesia es lo único que nos faltaba para tener varios de los estereotipos más demandados por el público masculino, en general.

Hasta aquí todo parece bastante normal. Pero al tratarse de un juego de Atlus, faltaría ese toque de surrealismo contemporáneo que tanto nos gusta. Si no tenía suficiente el pobre Vincent con su falta de madurez, esta infidelidad le va a poner al borde de la muerte. Las pesadillas que le atormentan cada noche fruto de su infidelidad le obligarán ascender a diferentes torres de cubos. Si falla, muere. Pero no estará solo, y es que esta pesadilla está afectando a diversos hombres que, al llegar la mañana, aparecen muertos en sus camas con profundas caras de dolor. Así que, casi sin comerlo ni beberlo, el bueno de Vincent se enfrenta a una ardua prueba que engloba la totalidad del gameplay de Catherine: Full Body, la ascensión de las torres.

En esencia el objetivo es claro y simple. Sube, y sube lo más rápido posible. Bajo esta sencilla premisa, Atlus elabora un cuidadoso sistema de juego que nos mantendrá pegados a los joy-con una buena temporada. Moviendo los bloques que componen cada torre, deberemos buscar una ruta de ascenso para poder crear escaleras que nos permitan la escalada. Parece sencillo, pero conforme vayamos avanzando en la historia nos iremos encontrando nuevos cubos, nuevas mecánicas, carneros que nos dificultarán la ascensión o ítems que nos la facilitarán.

Catherine: Full Body ha sabido integrar muy bien la parte jugable con el resto de la historia y, aunque los puzles no son excepcionalmente difíciles, se ha incorporado un modo fácil muy bien adaptado. Para aquellos que quieran centrarse en la historia, este modo fácil añade la posibilidad de pasar las torres automáticamente, sin necesidad de hacer nada. También se puede utilizar como elemento de guía en esos momentos donde nos veamos sobre pasados por la situación. También incorpora vidas infinitas por lo que no deberemos ser tan exigentes con nuestros movimientos. Cierto que esto le resta algo de punch al estrés que produce subir las torres mientras estas se desmoronan por la base, pero lo cierto es que permite disfrutar de Catherine: Full Body de una forma muy tranquila.

De esta manera nos podremos centrar en el otro elemento del juego, sus conversaciones. Tanto en el mundo real, como en la pesadilla, podremos interactuar con diferentes personajes para entender y comprender mejor que está pasando a nuestro alrededor. Esto se intensifica en las noches que pasamos en el bar con nuestros amigos. Momento en el que podremos interactuar con ellos, escuchar su opinión, dar la nuestra o simplemente hablar con el resto de los parroquianos. Sin ser un mal enfoque, se le notan los años si lo comparamos con las posibilidades que ofrece el más reciente Persona 5, sin ir más lejos, pero aun y así cumple con su función. En el mismo bar encontraremos una máquina recreativa con un juego que simula nuestros ascensos a las torres, así como una gramola a la que se han incorporado nuevas melodías de la casa.

Al margen de su modo historia, Catherine: Full Body también añade tanto un modo multijugador online, como un multijugador local enfocado en la ascensión a las torres. Nuestro preferido sigue siendo el modo de juego en local donde podemos tanto cooperar para llegar a la cima de la torre como intentar "fastidiar" al otro jugador en su ascenso. Por último, tenemos el modo Babel donde nos centraremos en un modo algo más arcade limitando el juego a las ascensiones de las torres, sin más.

¿Y, cómo luce en la híbrida de Nintendo? Lo cierto es que estamos ante un port correcto, sin más. El juego no incorpora grandes mejoras más allá de la incorporación de nuevos personajes jugables para aquellos modos fuera de la historia principal, como el caso de Joker de Persona 5, y nuevas voces. Se echan en falta algunas mejoras más, tanto en lo jugable como en lo técnico, ya que seguimos ante una versión correcta pero mejorable en ese aspecto. También nos hemos encontrado con algunos fallos técnicos como que las voces no se escuchen correctamente cuando tenemos la consola en el dock o algunas respuestas incorrectas de nuestros joy-con durante la escalada, produciendo soluciones directamente insalvables.

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A pesar de todo, la historia de Catherine sigue valiendo mucho la pena ser disfrutada. Atlus sabe cómo traernos buenos guiones, con buenos personajes y con excelentes ambientaciones. Es cierto que Catherine abusa de los estereotipos y que el juego está empezando a envejecer mal, incluso rozando la parodia. Muchas conversaciones están repletas de los clichés más bochornosos en cuanto a sexualidad -tanto masculina como femenina- y relaciones de pareja. Algo que ya a estas alturas de siglo XXI, por suerte, empezamos a no ver tan a menudo.

Su guion y su diseño artístico.
Las torres. Unos puzles excelentes y exigentes en su justa medida.
Su modo cooperativo, especialmente en local.
Los estereotipos tanto masculinos como femeninos.
Algunos fallos técnicos graves.
Pocos añadidos respecto a la versión de PlayStation 4 y PS Vita.
Comentario
Albert Manjón

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