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Análisis de Final Fantasy VII Remake para PS4

Análisis de Final Fantasy VII Remake para PS4

Lo que nos han enseñado, es la realidad; lo que recordamos, una ilusión.

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Dicen, que si deseas algo con mucha fuerza, acaba cumpliéndose. Final Fantasy VII Remake es un sueño que se lleva anhelando desde hace muchos, muchos años. El título publicado en 1997 fue un hito en el sector, y todo el mundo quería volver a disfrutarlo con un mejor apartado visual del que ofrecía la buena de PSX. En el E3 2015, se anunció oficialmente. Ya no era una utopía, a pesar del largo proceso hasta tenerlo en nuestras manos.

Es imposible encarar un texto así sin hacerlo desde el prisma de la nostalgia. Solamente con menú principal, es inevitable que se ponga la piel de gallina. Cerrar los ojos y escuchar esa música. Una sensación indescriptible. Es algo va mucho más allá y traspasa lo emocional. Nos retrotrae a un pasado, a una infancia. A un recuerdo que nos brinda la felicidad. Y eso es maravilloso.

Tráiler de lanzamiento
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Desde Square Enix han tenido en cuenta también que, su objetivo con Final Fantasy VII Remake no es solamente el de emocionar a quienes lo jugaron en su día. Está claro que es un homenaje para ellos. También han sabido acondicionar su obra para que nuevos adeptos se suban a la moto de las aventuras de Cloud, Tifa, Barret, Aeris y compañía.

Final Fantasy VII Remake nos lleva de la mano a lo largo de 18 largos capítulos en los que reviviremos los acontecimientos de la obra de 1997. Aunque con matices.

Es solo una pequeña porción, ya que, como sabéis, esta versión remozada nos permite alcanzar el punto de la historia que llega a la huida de Midgar. Hecho que, en la obra original, puede completarse en apenas diez horas. Aquí, acabar la aventura, llevará alrededor de 35 o 45 horas, en función de lo completistas que seáis.

Square Enix ha querido aprovechar la oportunidad de este remake para diseñar un nuevo epicentro narrativo, sin que se pierda la base de antaño. El universo de todo el juego está dotado ahora con una mayor profundidad. Ahora, podremos conocer detalles más a fondo de todo lo que ocurre en Midgar, por qué la energía mako es tan valiosa y la vileza gubernamental de Shinra, corporación que disfraza su egoísmo y ansias de poder en ayudar al pueblo, pero la realidad va mucho más allá.

Y para eso está Avalancha, un grupo de rebeldes que quieren acabar con la supremacía de Shinra, que está malgastando la energía mako, necesaria para cuidar y proteger el planeta. Los mayores beneficiados de las nuevas posibilidades son los personajes principales del juego. El estudio nipón ha dado en el clavo a la hora de tratar a sus protagonistas, ya que ahora conocemos más detalles sobre su trasfondo, dejándonos ver de una forma mucho más clarividente su carácter y personalidad desbordante.

Todo esto aporta mucho a la trama. Conocer los motivos de cada uno para emprender la lucha contra Shinra y salvar al mundo, nos mete de lleno en su historia. Personajes como Tifa o Aeris salen bastante reforzados gracias a los nuevos resquicios sobre su pasado o inquietudes. Y por supuesto, Sefirot. La presencia omnisciente de uno de los villanos más carismáticos de la historia de los videojuegos es ahora mucho más imponente e inquietante. Curiosamente es Cloud, el protagonista, quien sale peor parado de esta narrativa más elaborada debido a su insípida personalidad.

Porque incluso hasta los personajes secundarios están dotados de una mayor índole que antaño. Wedge, Biggs y Jessie, parte de Avalancha, son ahora mucho más importantes en el desarrollo de los primeros compases de la obra. Ahora, el jugador empatiza más con ellos y, aunque siguen siendo personajes secundarios, su presencia es mucho más importante en la obra. Tanto que, incluso, se llevan el protagonismo en más de una sección del juego.

Porque Final Fantasy VII Remake aporta nuevos elementos al conjunto del producto. Una representación fidedigna de lo que ocurría en la obra original, haría que, como dijimos anteriormente, el juego durase apenas unas horas. Pero desde Square Enix han añadido también contenido en forma de nuevas fases para que la experiencia sea extensa y óptima a partes iguales.

El resultado es que, se podría decir que Final Fantasy VII Remake es más una reinterpretación de la obra más que un Remake. No todo es exactamente tal y como ocurría hace más de veinte años. Esto se hace especialmente patente en el capítulo final del juego, con cambios drásticos –obviamente no vamos a contarlos para evitar spoilers- que descolocarán especialmente a los más puristas, que nos hacen preguntarnos qué será del futuro de la serie en posteriores entregas.

Aunque recorreremos tal cuál los mismos escenarios del juego de 1997, hecho que impresiona al verlos con un aspecto más similar al que nos imaginábamos, también veremos nuevas localizaciones que sirven para conseguir el objetivo de ampliar el universo del producto. Esto nos lleva por nuevos niveles que completan la historia. Varios de ellos son una guinda perfecta para acabar de encajar las piezas del puzle. Otros, son verdadero relleno con el objetivo de estirar el chicle de forma innecesaria.

Hay varios capítulos de la historia principal del juego tremendamente densos, que nos hacen recorrer el escenario sin demasiado sentido, y que no aportan absolutamente nada. Solo están para rellenar el contador de horas. Un combate en moto pegándonos con un tipo que no sabemos quién es y que no vuelve a aparecer en el juego, o una persecución a una rata a través de unas cloacas que le ha robado la llave a un secundario que no nos importa en absoluto, son algunas muestras del sello Nomura que nos dejan con un regusto amargo en ciertos momentos.

En lo que sí tenemos potestad es a la hora de hacer encargos a los habitantes de los diferentes sectores de Midgar. Misiones secundarias que, si bien, no aportan prácticamente nada, sirven para lo que todo buen RPG debe hacer; darle rienda suelta a aquellos que quieren mejorar las estadísticas de los personajes. Aunque no es necesario farmear demasiado para completar el juego, sí es recomendable explorar las nuevas secciones para obtener nuevos objetos y recompensas que nos faciliten la tarea. Pero a decir verdad, no esperéis contenido abundante en este aspecto; aunque en dos capítulos tenemos encargos, no es hasta el episodio 14 cuando realmente tenemos libertad para acometer estas tareas extra.

A pesar de sus altibajos en su desarrollo, Final Fantasy VII Remake es un juego excepcional que nos atrapa desde el primer momento. Ya sea por la nostalgia o por todo lo que le rodea. A eso ayuda también un fantástico sistema de combate, el más profundo y completo creado por Square Enix hasta la fecha.

Los combates por turnos del original son cosa del pasado. Las batallas ahora son mucho más dinámicas y emocionantes. Además de espectaculares para la vista. La esencia es la misma y los turnos existen, aunque prácticamente no lo notemos. Con cada acción, nuestros personajes rellenan la barra BTC, que nos permite ejecutar un movimiento. Cada uno de los integrantes del equipo tienen sus habilidades a las que deberemos sacar para salir victoriosos.

El juego es muy versátil en este aspecto, ya que nos permite movernos entre los tres personajes del grupo simplemente pulsando un botón o pedirles que ejecuten determinada acción a través de un menú específico, con el que se ralentiza el tiempo para ofrecer un planteamiento semejante al combate por turnos del original. Querremos estar cambiando todo el rato de personajes para sacar el máximo partido a sus virtudes. Los combates dan mucha libertad y son bastante satisfactorios. Posibilidades para encandilar a todos los jugadores, por las que, además, iremos tanteando en cada refriega hasta adoptar la que más cómoda nos resulte.

Los combates más exigentes, ante los numerosos jefes finales a los que tenemos que hacer frente -¡son muchos!- son las que más rédito sacan de la vertiente estratégica. De poco servirá aporrear botones. Trazar un plan en función de las debilidades del rival es primordial para vencer. Algunas de estas batallas son exigentes y solo ganaremos sabiendo determinar el punto débil de nuestro enemigo, y el fuerte de nuestro equipo.

Para eso debemos profundizar en el desarrollo de nuestro personaje. Por un lado contamos con las Materias, el elemento clave en la progresión. Las iremos engastando a armas o accesorios, lo que nos permite aprender nuevas habilidades o potenciarlas si las combinamos con las materias adecuadas. Equipar bien estos elementos es clave, especialmente para que los personajes actúen de forma óptima cuando la IA toma el control. También es importante desarrollar el arma con los PA (Puntos de Arma) con los que desbloquearemos nuevas técnicas o mejoraremos las estadísticas de nuestro equipo.

Como contrapunto, en el combate nos han dejado un regusto amargo las invocaciones. Si bien son espectaculares para la vista, su eficiencia en combate nos genera dudas. Está claro que asestan golpes poderosos en los instantes que están presentes, pero ante el frenetismo de la acción, apenas podemos ver lo que hacen. Y solo podemos hacer uso de ellas cuando el juego nos lo permite, en determinados combates o cuando se ha alcanzado determinada circunstancia con la que poder recurrir a su ayuda.

Por cierto, el rendimiento del juego ayuda soberanamente a una mayor inmersión en la obra. Diríamos que no hemos apreciado una sola bajada de framerate, ni siquiera ante decenas de rivales o enemigos de gran tamaño. Un trabajo encomiable a nivel técnico por parte de Square Enix. Tan solo alguna textura que tarda más de la cuenta en cargar, o fondos de escenarios que realmente son imágenes estáticas, ponen unas ínfimas manchas en un apartado técnico sobresaliente.

Y cuando os acabéis el juego, ¿qué pasa? Durante la aventura os avisarán del punto de no retorno, para que acabéis los encargos que os hayáis quedado pendientes. Pero una vez derrotado el jefe final, el juego os permitirá volver a revivir cada capítulo de forma independiente, conservando el nivel de personajes, armas y materias. También es posible acceder a un Modo Difícil en el que no se podrán usar objetos y los puntos de descanso solo recuperan la vitalidad del personaje. También hay Desafíos repartidos, como el simulador de combate VR o la Arena de combate de Don Corneo.

Acabar Final Fantasy VII Remake puede llevaros unas 35 horas si vais directos a su historia, pero con el contenido adicional, su duración se puede extender de forma considerable.

85

Final Fantasy VII Remake tiene todo lo que esperábamos. Es divertido, profundo y nos hace conocer mucho más sobre los personajes que nos encandilaron hace más de dos décadas. Se le perdona que, en algunos niveles, estire demasiado el chicle con contenido que no aporta simplemente para alargar su duración. En cualquier caso y, aunque ciertas reinterpretaciones van a dar lugar a mucho debate, ya estamos esperando con ansia poder continuar por el camino emprendido.

Revivir parte de una de las historias más épicas del mundo de los videojuegos
Los personajes y el universo del juego tienen ahora mucha más profundidad
El sistema de combate, aunque no es perfecto, brilla por su dinamismo
El componente emotivo para quienes lo jugaron en su día...
...Y una excelente puesta a punto para quienes lo hagan por primera vez
Hay varias secciones estiradas de forma innecesaria...
... lo que desemboca en niveles aburridos y que no aportan
El desenlace final es épico, pero puede dejar un regusto amargo a los más puristas
Comentario
José L. Ortega
José L. Ortega  - Editor

La mitad de lo que conocemos es mentira; la otra mitad, una mentira bien construida.

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